Navidades con duende: las zambombas jerezanas

13/12/2019

La quinta ciudad andaluza en población es el origen de este Bien de Interés Cultural, que últimamente se ha expandido por el resto de nuestra tierra

Las navidades son fechas con las que vienen asociados indudablemente varios conceptos como el turrón, los mazapanes o los villancicos. Estos últimos, cantares populares profanos en sus orígenes, toman gran importancia en la localidad de Jerez de la Frontera, donde desde principios de diciembre toman los rincones más emblemáticos de la ciudad reuniendo a la gente en corrillos junto a candelas para celebrar una de las tradiciones con más solera de la ciudad: las zambombas.

De nombre homónimo al navideño instrumento musical, las zambombas jerezanas -ni zambombá, ni zambombada- conforman una cita que se ha ido popularizando con el paso de los años, sobre todo desde que en 2015 se declarasen como Bien de Interés Cultural. Sus orígenes proceden de los patios y corralas de vecinos más humildes de la ciudad, donde los clásicos villancicos navideños se interpretaban a ritmos de bulerías y distintos palos del flamenco acompañados con panderetas, zambombas y demás instrumentos.

En la actualidad esta celebración ha evolucionado, sin perder su esencia, pasando de pequeños corrillos familiares a las calles, locales y tabancos jerezanos donde hace partícipe de los cánticos populares a todo el que lo desee, sin importar condición o procedencia. Y esto es lo que hace a estas fiestas jerezanas algo tan único y especial. Porque las letras de los villancicos son bien conocidas por el público en general, aunque en Jerez se canten de un modo muy particular.

Jerez es una de las cunas del flamenco y eso se nota incluso en canciones y poemillas tan antiguos, humildes y populares como son los villancicos. Aquí se pueden encontrar piezas y versiones únicas que la ciudad ha venido adaptando o creando, y que son tan típicos como la festividad misma. Entre ellos, bien conocido entre los jerezanos, se encuentra la bulería Calle de San Francisco. Interpretada en sus tiempos por la voz inmortal de la Paquera de Jerez, y que actualmente se encuentra entre los clásicos navideños de este lugar.

Además, recientemente, las zambombas han traspasado las fronteras de Jerez y numerosas asociaciones, peñas, hermandades y otras entidades las vienen celebrando, de Almería a Huelva. Verdaderamente, estamos ante un repunte no conocido antes de esta peculiar y genuina celebración navideña.

Desde principios de diciembre hasta el día de Nochebuena, Jerez de la Frontera se convierte en una ciudad de zambombas, de villancicos y de ese sonido grave de madera frotada. Todo mezclado y azuzado por el vino único que se produce en estas tierras, ya que no existe mejor maridaje para estas fiestas que una copa de Cream para entrar en calor y hasta arrancar a los más tímidos por bulerías. Porque si hablamos de tradiciones villanas, de cánticos de la villa, Sherry, Jerez y villancicos forman un todo con sentido en estas fechas.

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